domingo, 3 de junio de 2012

II. IDENTIDAD CRISTIANA Y SUS ENEMIGOS. Características de la comunidad cristiana. 2,12-14.

12OS digo, hijos, que vuestros pecados están cancelados por obra suya.
13OS digo, padres, que ya conocéis al que existía desde el principio.
            Os digo, jóvenes, que ya habéis vencido al Malo.
14OS repito, hijos, que ya conocéis al Padre.
Os repito, padres, que ya conocéis al que existía desde el principio.
Os repito, jóvenes, que sois fuertes, que el mensaje de Dios está en vosotros y que ya habéis vencido al Malo.

EXPLICACIÓN.

12-14. Os digo (12), lit. «Os escribo». Os repito (14), lit. «Os escribí», refiriéndose a las frases anteriores. Aparentemente, el autor se dirige a varios grupos dentro de la comunidad. Sin embargo, lo que de cada grupo afirma es aplicable a todos los miembros de ella y son temas que se encuentran en otros puntos de la carta. Por otra parte, se entendería una distinción entre «padres» e «hijos», pero resultaría inexplicable añadir a ella la categoría «jóvenes»; por lo demás, de estos tres apelativos solamente «hijos» (2,28; 3, 7, 18; cf. 2,18, lit. «chiquillos») se repiten en la carta; los «padres» y los «jóvenes» no vuelven a mencionarse.

Esto exige otra interpretación: la designación hijos (2,12; en 2,14, lit. «chiquillos») designa a los miembros de la comunidad en cuanto han nacido de Dios. Este origen causa, respecto al pasado, la liberación de los pecados/injusticias, obstáculo para la relación con Dios (12; cf. 1,9) y, respecto al presente, el conocimiento del Padre (cf. 2,3), es decir, la experiencia de Dios como Padre por el don del Espíritu recibido, que los constituye hijos.


Estos hijos de Dios son calificados al mismo tiempo de «padres» y de «jóvenes», doble denominación que parece estar en paralelo con la que se ha usado para el mandamiento/mensaje, que es al mismo tiempo «antiguo» y «nuevo» (2,7.8). La comunidad es «antigua» (padres), porque conoce al que existía desde el principio, el proyecto divino (cf. 1,1), realizado por primera vez en Jesús; es ·decir, su existencia entronca con lo que es anterior a toda Ley y tradición (posible alusión a la tradición judía, fundada en los «padres» patriarcas); ellos mismos son su tradición. Es al mismo tiempo «nueva» (jóvenes), porque posee un vigor, el de la fe y el Espíritu, que la hace capaz de practicar el mensaje del amor (]n 13,34), venciendo la oposición y el halago del mundo (cf. 5,4; Jn 12,31; 16,33) (13b.14c).

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